jueves, 22 de marzo de 2012

El escritor tiene que trabajar gratis.

Me llegó esto a mi dirección de correo electrónico:

"Latin Heritage Foundation ha creado Latin News Agency, una agencia de
noticias que brinda la posibilidad a todos los periodistas e intelectuales
del mundo a difundir, sin limitaciones de ningún tipo, noticias, artículos y
opiniones de cualquier género.

http://latinnewsagency.us/

(...)

La agencia está en fase de creación. En esta fase inicial las colaboraciones
son voluntarias y no remuneradas."

Y me interesa compartirlo con ustedes. Porque este tipo de falta de
respeto al trabajador, al escritor, al periodista, son corrientes en
nuestro medio. Como también es corriente que alguien, tentado por la
promesa de que haya una fase después de la "fase inicial", empiece a
TRABAJAR GRATIS para un medio.

Creo que entre los escritores - y también entre los dibujantes - no se
toma suficiente conciencia de la clase de explotación a la que nos
sometemos, muchas veces voluntariamente. Muchos consideran que es
imposible vivir de la escritura, y buscan un trabajo de otra cosa, y
escriben para despuntar el vicio, escriben y publican sólo por placer...
porque no les queda otra opción. No condeno la escritura, incluso la
publicación, por placer. Pero me parece terrible en las personas que
aman la escritura, que quisieran hacer de eso un medio de vida, y tarde
o temprano se resignan a trabajar para alguien que sí se va a llenar los
bolsillos con su trabajo.

Me gustaría que piensen en esto: trabajar por un sueldo miserable es
algo terrible. ¿Y trabajar gratis? ¿A cambio de una promesa? Menos que
una promesa. El señor que envía esto, un tal Gualdo Hidalgo, no ofrece
garantía alguna de que la agencia de noticias empiece a pagar las
colaboraciones algún día. Ni siquiera aclara cuánto va a durar esta
"fase inicial", ni en qué circunstancias va a terminar.

Comparto esto con ustedes para dar una idea de lo que significa querer
trabajar como escritor. Mucha gente pensando que nuestro trabajo no es
digno, no merece compensación alguna, no sirve para nada, no vale nada.
Mucha gente.

Mucha gente, y, sobre todo, escritores. Que piensan que su trabajo no
vale nada. Bueno, yo pienso que se equivocan. No quiero trabajar gratis.
No quiero que vos trabajes gratis. Y menos a cambio de una supuesta
difusión, que para lo único que te va a servir es para seguir trabajando
gratis, seguir alimentando esta idea de que tu trabajo no vale nada, de
que vos no valés nada. Bien, no estoy de acuerdo. Para nada.

Estoy cansado de que me pidan que trabaje gratis.
Y cansado de que te pidan a vos que trabajés gratis.

Es el momento de plantarse y buscar alternativas.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Las puertas se van abriendo.

Un día más. Sigo golpeando puertas. Como muchos saben, soy editor de mis
propios libros, y de libros ajenos. Microeditor, para ser más precisos,
porque hago ediciones en pequeñas tiradas, edito pequeñas cantidades de
libros cada vez, digamos, 12, 24, y cuando se venden, vuelvo a imprimir
y armar. Con una inversión inicial de $20 - del año 2007 - y mucho
esfuerzo y paciencia, llegamos a los 25 títulos, y a más de mil
quinientos ejemplares vendidos.

Hoy hablé con un escritor que también edita, y llegamos a un acuerdo
para co-editar, junto a su grupo. Es una puertita que se abre, y también
una pequeña alegría, una señal de que no estoy solo en este camino.

¿Estoy más cerca de vivir de lo que hago? No sé. Pero estoy más
contento, y tengo más ganas de seguir adelante, y de pensar que se
puede. Que no es poco.

Las locas aventuras de un escritor que quiere vivir de lo que hace.

Soy escritor. Y empecé a decirlo, a presentarme como escritor. Alguno
pensará que soy un caradura. Puede ser. Muchos creen que decirse
escritor es lo mismo que creerse un gran escritor. No. Yo escribo.
Simplemente escribo, mucho, tenía unos treinta libros escritos cuando
paré de contar. Algunos, los primeros, trece años después, me parecen
espantosos. Pero creo que algo aprendí. Creo. Hay un puñado de ficciones
que me gustan, hay textos que comparto con otra gente, hay algunas
respuestas lindas. La última palabra la tendrán los lectores, y
seguramente el tiempo. Aunque me interesa más la palabra del lector.

Así que digo que soy escritor. Porque me dedico a eso. Aunque, en
realidad, la parte más gruesa de mi ingreso mensual no viene de la
escritura. La mitad de lo que gano, lo gano como docente, trabajo que
tiene menos que ver con la escritura que con la paciencia. Otra parte
viene de brindar distintos servicios, desde confeccionar libros por
encargo, hasta dar talleres o conferencias, que, como se ve, tienen
algún tipo de relación con la literatura.

Pero, y acá hay un detalle que tiene cierta importancia: otra parte, un
tercio de mi ingreso mensual, viene de la escritura. Y de la pasión por
el dibujo. Desde hace nueve meses, soy guionista de una tira diaria, que
pueden ver en www.eldiario.com.ar. El primer empleo en que me pagan por
escribir. Un privilegio. Como es un privilegio trabajar con un dibujante
de la talla humana y profesional de Seba Mercau, asunto del que hablé en
varias ocasiones, y en el que no me voy a extender ahora.

Porque ahora, ahora quiero ir a lo más importante, al por qué me
considero escritor, por qué puedo decir: soy escritor. Porque veo la
vida a través de la escritura. Porque necesito escribir. Porque, aunque
pasé por épocas en que trabajaba íntegramente de otras cosas, tengo que
escribir, todos los días, o prácticamente todos los días, porque si no
me siento mal, estoy de mal humor, me falta algo. Me falta algo
importante de lo que soy: escritor.

¿Y por qué les cuento esto? Porque hoy, aquí y ahora, empieza mi
desafío. Quiero vivir de lo que hago. Me dicen que es imposible, que
nadie vive de lo que escribe en Santa Fe. Puede ser. Pero yo no creo que
sea imposible. Creo en mi empeño, creo en lo que hago, creo en el
noventa y nueve por ciento de sudor, que es el que trabajosamente nos
deja llegar al uno por ciento de inspiración. Creo en mi trabajo, en lo
que meticulosamente escribo día a día. Creo que hay lectores a los que
mi obra les va a gustar. Y creo que, si hoy no soy lo suficientemente
"bueno", escribiendo, voy a llegar a serlo. Por prepotencia de trabajo,
como dijo Roberto Arlt, en una frase que debe ser de las más citadas en
nuestra literatura. Y con razón.

Y quiero compartir esta búsqueda con ustedes. El paso a paso. Porque es
una labor solitaria, que me lleva energías que no tengo, que supone
aguantarse un portazo tras otro en la cara, que te ninguneen las
editoriales, las librerías, los demás escritores... pero también, porque
trae momentos muy lindos, en los que alguien se ríe con algo que
escribiste, en los que alguien que no conocías te cuenta que leía tus
cosas en reuniones, en los que un dibujante se acerca y te dice que le
gustaría dibujar algo tuyo, ¡el sueño del pibe hecho realidad!

Este género de la bitácora, del diario público, es algo nuevo para mí.
No le tengo miedo a las cosas nuevas. Tampoco les tengo tanto respeto,
la verdad. Me animo. Empiezo. A escribir, y a buscar.

Si alguien quiere acompañarme, muchas gracias, bienvenido, bienvenida, y
allá vamos.