jueves, 29 de julio de 2010

Sin cura.

- Si alguien conoce una razón para que esta boda... - el cura se interrumpe. Baja los ojos, saca un pañuelo. Cuando vuelve a levantar la vista, se ve que está a punto de llorar.

Le dice a la novia:

- Yo conozco una razón, Roberta. Estoy enamorado de vos.

Para qué.

Gritos, desmayos, puteadas y hasta un intento de linchamiento, hasta que, en medio de la confusión, Roberta le da la mano al cura, y le dice:

- Vamos.

Una vez afuera, se suben al auto de ella, y él le dice:

- No podía dejar que te casaras con ese imbécil.
- Sabía que te ibas a poner celoso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Acá pueden comentar lo que quieran: si les gustó lo que vieron y leyeron, si no les gustó, sus críticas, observaciones, consultas sobre las ediciones de La Gota, sobre los libritos para eventos, sobre las revistas de historietas... en fin, todo comentario es bienvenido.