sábado, 31 de octubre de 2009

Casarse de apuro.

- Vengo a casarme con vos – dijo ella, mientras atravesaba los escombros de la pared.
- ¿Y vos quién sos?
- Callate, y vamos al altar.

Unos minutos después, el cura ya estaba diciendo las palabras rituales.

- Si alguien conoce un motivo por el que esta unión no pueda realizarse...
- Ni siquiera sé su nombre – intentó defenderse él, mientras se acomodaba el frac.
- Mi nombre no importa – contestó ella, abrazándolo casi hasta la asfixia – lo importante es nuestro amor, Roberto.
- Yo no me llamo Roberto.
- ¿Vos no sos Roberto el del chat?
- ¿Cual chat?
- ¿En serio no sabés quién soy yo?
- ¡¡No!!
… ... y que lo que Dios une, no lo separe el hombre – terminó de decir el cura, mientras se lavaba las manos, se sacaba la sotana, se sentaba en un sillón, abría el diario, y se ponía a leer el diario, en una señal inconfundible de que la ceremonia había terminado.
- Bueno, Roberto, ya nada de eso importa. Ahora estamos casados ante el Señor.
- Es verdad – contestó, mientras besaba a la novia, pensando en cómo cambian las cosas.

Souvenirs para casamiento.
Libros personalizados con historias de la pareja.
Consultar: gellergonzalo@yahoo.com.ar

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Acá pueden comentar lo que quieran: si les gustó lo que vieron y leyeron, si no les gustó, sus críticas, observaciones, consultas sobre las ediciones de La Gota, sobre los libritos para eventos, sobre las revistas de historietas... en fin, todo comentario es bienvenido.